Mi nueva vida

marzo 1st, 2012

Parece mentira, pero ya hace más de un mes que estoy en Irlanda. ¡El tiempo pasa volando!

Ha sido un mes muy intenso, con momentos muy buenos y alguno muy triste. Pero afortunadamente, ya solo queda vivir el día a día, alegrarme de volver a sentirme “útil”, poder permitirme algún capricho de vez en cuando, disfrutar de lo que la gente nueva que ha entrado en mi vida pueda aportarme, alegrarme de que desde que he llegado no ha pasado ni un solo día sin hablar con la gente que más quiero…

De momento estoy contenta, pese a que casi no hace sol. La primavera no ha venido, y casi que ni se le espera, por mucho que los escaparates de las tiendas se empeñen en lo contrario. Pero el subidón que nos da cuando hace un poco de solito… no tiene precio! Estoy dispuesta a exprimir la experiencia irlandesa y sus paisajes tan verdes hasta el fondo. Y deseando que venga gente a verme para disfrutarla más intensamente.

Además de todo eso, me está ayudando a tener nuevos hábitos que creí que en la vida podría tener: cenar a las 8 de la tarde, acostarme a las 23h, secarme el pelo cada vez que me ducho… ¡Progresando adecuadamente!

Espero que ya que tuve el valor de hacer las maletas y plantarme aquí, la experiencia sea positiva. Aunque evidentemente, como en casita no se está en ningún sitio. Ya seguiré contando.

To be continued…

Tic tac, tic tac

enero 13th, 2012

En poco más de una semana, empezará mi nueva vida. Un país nuevo, una ciudad nueva, un trabajo nuevo, una casa nueva… ¡mucha gente nueva!

Ahora mismo estoy dividida entre el “miedo” y la ILUSIÓN.

Me da miedo echar demasiado de menos las cosas de mi vida actual que me gustan: irme a casa los fines de semana a que me mimen, quedar con Vane y Marisa sin pensarlo para comer, el solecito, los paseítos por Sevilla, la tortilla de patatas de mamá, la tarifa plana de mi teléfono para poder pasar horas hablando sobre nada, mi sofá, ver a mis amigas de Jerez, el Vips, hablar con Conso todos los días o sorprendernos porque ayer no hablamos, las tostadas de aceite y tomate, encontrarme por la calle a gente que no me espero, ver “La que se avecina” por la noche comentándolo con mi hermano, la Feria del Jamón, el Mercadona, empezar a ponerme morena en marzo, ir a Valdelagrana en verano, escuchar las protestas de Angelito, ver pelis con Mire sentadas en el brasero, los garbancitos del Jueves Santo, ver a Lourdes una vez casi cada dos meses y que parezca que nos vimos ayer, ver crecer a Claudia, las cosas de los bomberos, ir al mercadillo con Mamá, encontrarme a Eli en Nervión Plaza con su abrigo metido en una bolsa, ver las torres encendidas, escuchar las historias de la partida de Papá, ver GH, ponerme el traje de flamenca si no estoy pa la feria, ver a Abuela, el vino dulce…

Tengo ilusión por todas las cosas buenas que están por venir, que todavía no sé cuáles serán, ¡pero estoy deseando empezar a contarlas!

 

¡Bienvenidísimo 2012!

enero 1st, 2012

Creía que nunca iba a llegar este momento: ¡ya estamos en 2012!

Como dice Mecano en su canción, en estos días “hacemos el balance de lo bueno y malo”. Pero como ya me he quejado bastante por todas las cosas no buenas de este año (no hay más que leer la columna “Vaya rachita”), me voy a centrar en lo bueno.

Sé que la gente que me quiere, me quiere. Tengo trabajo para el 2012 (en Dublín, para aquellos que no lo sepan). Hacienda me devolvió 28 céntimos (¿o 29?). He aprendido contabilidad. He conocido Roma. He empezado a escribir este blog. Tuve unas vacaciones de verano superlargas. Mi familia es cada día más genial. La Duquesa se ha casado, lo que hace que el mundo siga teniendo esperanza en el amor. He conocido gente nueva. Hemos hecho picnics en el cine de verano. Volví al paraíso. Me compré un traje de flamenca bueno, superbonito y superbarato. Me he reído mucho. He descubierto “La Cena de los Idiotas”. Tengo las mejores amigas del mundo (contrastado). Me lo he pasado pipa en las bodas a las que he ido. Se ha afianzado mi amistad con las hermanas E&E, que son tan monas… Estuve en Lisboa. He visto el vídeo de boda de mis padres. Tengo vacaciones de Navidad de colegio. Estamos todos (¡y sanos!). Han venido Rodrigo, Jimena, Carla, Christian y… ¡Claudia,tan perfectita! Vienen de camino los babies de Marta, Carolina, los Paco Pepes, Loli, Javi… ¡y alguno que seguro se cuela de sorpresa!

Gracias a las niñas porque sé que sólo están a una llamada de teléfono de distancia. Gracias a mis padres por recibirme siempre con los brazos (y los ojos ;) ) abiertos. Gracias a mi hermano por hablarme como una persona mayor cuando lo necesito.

Esperemos que este año sea un año que pase a la historia de todos… ¡pero por bueno!

Impacto total

diciembre 27th, 2011

El otro día lo vi. Estaba en un centro comercial con mi Vane, y lo vi pasar. Iba acompañado por una chica, no sé si será alguien especial para él o no.  La verdad es que, inevitablemente, me quedé impactada. Después de meses sin vernos, no me esperaba encontrármelo así, por lo que me cogió muy por sorpresa. Evidentemente, después del momento impacto, no me apetecía encontrármelos cara a cara. ¡Pero me pinté los labios, por si acaso!

Con las canciones pasa como con las imágenes del Google: siempre encuentras una perfecta para cada ocasión. Y mientras iba conduciendo, quiso el destino que escuchara a Alejandro Sanz y Shakira cantando:  ”Yo ya logré dejarte aparte, no hago otra cosa que olvidarte”. ¿Alguien ha pensado alguna vez en lo contradictorio de esta frase? ¿Y en lo cierta que puede llegar a ser?  Pero me vino muy bien para echar las dos lágrimas que tenía que echar, ya que creo que no hacerlo sería inevitable.

Después de eso, sí que estoy segura de que ya he pasado página, cerrado ese libro, y terminada la colección, y que no va a haber manera de volver a leer sobre el tema… ¡ni me apetece! Y no es que en algún momento hubiera tenido (ni siquiera al principio) la esperanza de volver, sino ni siquiera un mínimo pensamiento.

Pero bien es verdad que más vale una vez colorada que ciento amarillas, y es lo mejor que me podía haber pasado para dejar este tema definitivamente finiquitado.

¡No hay mal que por bien no venga!

 

 

El día de las despechadas

diciembre 12th, 2011

Érase una vez, una pobre chica ilusionada con un chico, chico que un buen día… ¡se fue con  otra! Aunque nunca había pasado nada entre ellos,  eso no evitó que ella no sintiera  desilusión. Aunque, realmente, fue lo mejor que pudo pasar: también resultó ser capullo.

Así que, para hacerlo todo más llevadero, decidimos salir para que olvidara las penas, y poner un día más en rojo en el calendario para el resto de los años.  Y así es como nació El Día De Las Despechadas. Desde 2006, nuestra pandilla tiene una cita  ineludible todos los primeros de diciembre. Por desgracia, todos los años hemos tenido una  despechada, alguna que ha terminado una relación; por suerte, ninguna ha repetido nunca. Ha habido celebraciones de distintos tipos: más y menos elegantes, de mediodía y de noche, con y sin bandas de Miss Despechada… Y con las risas como denominador común.

Y este año me tocaba a mí. Por primera tenía vez un día para mí en el año sin que fuera mi cumple. Por cuestión de agenda, hicimos una pseudonoche de despechadas, ya que sólo estuvimos muy poquitas, pero bailamos y tomamos vinito de naranja como si hubiéramos estado todas y alguna más. ¡Qué bien viene desmelenarse, aunque sea de año en año!

Y es que, sin duda alguna, lo importante es echar un buen rato con las amigas… ¡sea con la excusa que sea!

La estación del amor

noviembre 28th, 2011

Sé que no puede existir un título más cursi, pero la verdad es que no le puede venir mejor (y, para ser sincera, no se me ocurría otro mejor).

Esta columna va dedicada a una de mis incondicionales, que está viviendo una love story bonita y algo complicada, lo que la hace aún más bonita. Llevan un año de amor, de amor en la distancia: tren arriba, tren abajo; hotel arriba, hotel abajo… ¡Amor arriba!

Me encanta verlos juntos, son tan monos… A ella nunca la he visto más contenta; a él, basta con mirarle a la cara. Cuando estoy con ellos, distintos sentimientos y pensamientos cruzan mi mente: no puedo evitar que me dé un poco de envidia sana, teniendo siempre ganas de verse, de hacer cosas juntos, y de no hacer nada; no puedo evitar sentirme un poco madre (para variar), queriendo buscar una solución a esto de estar tan lejos; y no puedo evitar que se me haga un nudo en la garganta cuando pienso en que se tienen que volver a despedir… otra vez.

Ojalá os encontremos una solución para que podáis estar juntos pronto, y sólo tengáis que hacer maletas para iros de excursión.

Os quiero (lo siento chico, a ella más).